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DR. FERNANDO DE LA RUA.6 de julio de 2006. AMPLIACION DE INDAGATORIA A SU PEDIDO EN LA CAUSA DEL SENADO. ANTE EL JUEZ DANIEL RAFECAS.

Reclamó que el juez lea su declaración y sus escritos y atienda a los pedidos para su defensa. Demostración con fotografías contra la reunión en la CasaRosada, con escritos demostrativos. Enfática defensa de la institución presidencial y de su honor agraviado por la imputación sin fundamentos. Crítica alos reconocimientos de lugares y reconstrucción de recorridos, refirmando la inexistencia del hecho. Crítica a las pericias telefónicas por falta de análisis técnicos.“Si la indagatoria es sólo para cumplir una formalidad queda vacía de contenido y no existe la garantía de defensa”, dijo.

A continuación se transcribe el texto del acta, donde agregó escritos y fotografías.

 

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///nos Aires, a los seis días del mes de julio del año dos mil seis, comparece ante S.S. y Secretario Actuante, una persona citada a quien se le hace saber se le recibirá ampliación de declaración indagatoria (art. 294 del Código Procesal Penal de la Nación) de la oportunamente prestada a fojas 19824/20.044- Se le informa que puede designar para su defensa a un abogado de la matrícula o al Sr. Defensor Oficial y que en caso contrario, se nombrará de oficio al Sr. Defensor Oficial, sin perjuicio de la designación posterior que formulare (arts. 104, 107 y 108 del C. P. P. N.), manifestando que mantiene la defensa designada respecto alos Dres. MIGUEL ÁNGEL ALMEYRA y VIRGILIO LOIÁCONO, quienes encontrándose en la antesala del Tribunal, son invitados a presenciar el presente acto. Se hace saber al imputado que tiene el derecho de entrevistarse con su defensor previo a ser interrogado (art. 197 del C. P. P. N.), manifestando que NO hará uso de tal derecho por no considerarlo necesario. Preguntado a tenor de lo normado por el art. 297 del C. P. P. N., el compareciente dijo ser y llamarse: FERNANDO DE LA RÚA, de las restantes condiciones personales consignadas en autos.-------------------------------------------------------------------------------------

Se hace saber al imputado que cuenta con la facultad de abstenerse de prestar declaración sin que ello constituya presunción de culpabilidad a su respecto, y se lo invita a manifestar cuanto tenga por conveniente en descargo o aclaración de los hechos e indicar las pruebas que estime oportunas, a lo que DIJO:Ahe pedido la ampliación de indagatoria porque me ha quedado la sensación de que el extenso acto de declaración de la última vez para el Tribunal fue una mera formalidad sin contenido, que no se ha leído el escrito que acompañé, ni se dispuso evacuar las citas invocadas, del mismo modo que sospecho que no se leyó un largo escrito que presenté en diciembre de 2005 y los anteriores de 2004 y 2005 allí citados. Quiero decirle que es una sensación penosa, porque se siente frustrado el derecho de defensa. Si la indagatoria es sólo para cumplir la formalidad no sirve, y queda vaciada la garantía. De hecho, en 2005 el Tribunal tomó otras indagatorias y a los tres días dictó una resolución de más de mil páginas que obviamente ya estaba preparada, no quiero que me ocurra lo mismo. El Tribunal tiene sus potestades y derechos y yo tengo los míos como imputado, y recojo la frase del auto del 1º de agosto del año pasado donde menciona la gravedad institucional de imputar a un ex Presidente de un delito tan grave. Le pido entonces al Tribunal que lea los escritos y mi declaración y provea a lo que pido para que la defensa sea efectiva. En este sentido, acompaño una página del diario “Clarín” del 28 de junio pasado, del cronista Abiad, que suele constituirse en vocero oficioso del Tribunal, quien dice que para el juzgado fue exitoso el reconocimiento en casa de gobierno, sería un prejuzgamiento sobre un acto plagado de imprecisiones que también apreció el fiscal de investigaciones administrativas Dr. Garrido. Expuse los errores y contradicciones que demuestran que la reunión no existió y que Pontaquarto no estuvo ahí, pero como parece insuficiente, pedí esta audiencia para avanzar más en lo concreto. Ante el riesgo de que no se lea un escrito largo, acompaño como parte de esta declaración, uno de veintidós fojas, con síntesis de los argumentos, y la demostración de que la reunión en Casa Rosada no existió y luego, elementos gráficos, que demuestran su inexistencia. En cada grupo de fotografías pongo la frase pronunciada por Pontaquarto en el acto de reconocimiento o cuando corresponde, la del Tribunal, y luego, hago una transcripción mecanografiada de esa acta, subrayando la cita para que se pueda leer, y después la foto con su significado. La primera se refiere al acceso por Rivadavia 26. La segunda foto se refiere al Salón Blanco, muestra el estrado principal, y la puerta de acceso presidencial, que lleva a su despacho. Señalo además, que el despacho del vicepresidente está en el ala opuesta, y así lo transcribo aquí. Esto lo acompaño para mostrar el trayecto que se va efectuando. Sigue lo que refiero como “trayecto”, otra vez se muestra la puerta de Rivadavia 26, y se ve lo que es el Hall de acceso, quiero que se aprecie la amplitud del lugar, se ve cuando se accede, la vista que hay hacia el patio de las palmeras, luego se ve la “escalera Italia” y hacia el fondo, la “escalera Francia”; hay otra vista del Salón de los Bustos, donde ya en el centro se ve la “escalera Francia” y la amplitud del hall; siguen dos vistas más de la “escalera Francia” (que va en un solo sentido, a diferencia de la “escalera Italia”), ahí está el tapiz del Gral. San Martín, y arriba está el rellano que de un lado lleva a la capilla, del otro al despacho del Presidente, y también a otro salón grande denominado “Salón Sur”. Quiero subrayar, que en todo el largo trayecto, a pesar de que Pontaquarto dijo ser recibido por “Ceremonial”, de que entró en un Hall “donde había gente”, que fue recibido por el edecán y la secretaria, nadie lo vio y todos niegan la reunión. Con ese espacio y a mediodía. Y además, igual de notable, es que él mismo, que presume de dirigente importante del partido de gobierno, no se encuentre con nadie, sólo mencionó a Aiello y al edecán, quienes lo desmienten. Pontaquarto dice que vio gente por todos lados, pero nadie lo vio. Después llega a un sitio, dice “ésta es la antesala”, que salió Aiello quien habría reclamado a Genoud unos árboles. Preguntado por S.S., Pontaquarto recordó que había un escritorio, una persona y no recordó si había ventanas. Aquí entramos a una parte crítica del reconocimiento y del relato, donde se demuestra que él no estuvo en el lugar. Estas dos fotos muestran lo que era el despacho del edecán, con el característico reloj de pie, pero el Presidente Kirchner trasladó al edecán a otro lado, y dejó ese salón libre, como se ve en las fotos, hay una con un extinguidor que muestra no haber escritorio, y otra haciendo pasar al Ministro Lavagna. En el despacho del edecán, actualmente no hay escritorio. Es evidente que tiene una gran confusión entre lo que es la sala del edecán y la antesala de edecanes. Por eso, dice que no sabe si había ventanas, en cambio el tribunal hace constar en el acta, que al pasar hay una ventana al frente. Lo que el tribunal hace constar es que el antedespacho tiene tres puertas, además de la del ingreso, y no tiene ventanas. El Dr. Garrido pide consignar los grandes cuadros, que son cinco imponentes e importantes, cuya existencia Pontaquarto ha ignorado. Es lo que se llama, “antesala de edecanes”. Luego se pasa a otro despacho con una ventana amplia al frente,y dos puertas de dos hojas, esto era el despacho del edecán, lo que Pontaquarto no menciona, y ya se verá en el croquis que hizo ante el juez Canicoba Corral, que él hace un solo ambiente en vez de dos, como SS habrá comprobado que existen. Pero aquí dice algo más grave: que no recuerda los espejos; aquí acompaño la foto donde se muestra al recibir el Presidente Kirchner a la señora Bonafini, como en la anterior con al Ministro Lavagna. Así que no reconoce las dos salas; ignora el despacho del edecán, no vio los espejos, no vio los cuadros, y en su gráfico anterior, de fs. 9120, dibujó un solo ambiente, creo que es bastante para ver que no reconoce nada. El Tribunal le pidió hacer una previa descripción y él dijo que era la primera vez que entraba al despacho, que tenía el escritorio del presidente al fondo, una estufa al medio, y una ventana al lado del escritorio, del lado derecho, que le daba la sensación de una ventana. Acompaño una foto del despacho, tomada de ese libro, en época del Dr. Menem, para que se vea con esa luz si alguien puede tener solo la “sensación” de una ventana, con los tres ventanales o puertas ventana que el acta consigna y que aparecen en la foto. Si es mediodía y había iluminación no puede ser solo una sensación. Esto se lo preguntan antes de entrar, por eso no dice nada cuando pasa al despacho. Dijo él que, como no era Senador, si ellos no lo llamaban no se acercaba a hablar, y por eso permaneció a la altura del hogar. Aquí acompaño la foto del hogar. Con este comentario: la chimenea es cuadrada y él en distintas declaraciones dijo que era oval, y segundo, que su expresión es contradictoria con el trato de confianza que invoca para con los senadores y su relaciones concretas con ellos, a quienes tutea. Él empezó diciendo que tenía trato frecuente conmigo, y aquí en el acta, igual que en el acta donde hizo el croquis que mencioné, dice que “ni lo saludé”. Es el mismo extraño papel que se atribuye en una supuesta visita a casa de Santibañes donde se había quedado en el auto, mientras con aquél se reunían Genoud y Flamarique. Dijo quedarse de pie, y en su primera declaración se describió como “el único que se quedó de pie”, ahora dice que todos estaban parados, lo que es absurdo, estar así tanto tiempo habiendo tantas sillas. Dice luego que cuando ingresó al despacho, sobre mano derecha, creía que había un baño, luego el Tribunal dejará constancia, que sin perjuicio de no divisarse ningún baño, Pontaquarto afirma haberlo visto en la misma pared del hogar, consignando el Tribunal, que está, desde el ingreso, a la izquierda, y no a la derecha como él dijo. Pontaquarto siempre rápido para adaptar sus mentiras, ahora no dice que se equivocó sino que “yo lo vi cuando salía del despacho por eso lo vi a la derecha”, todas las cosas están a la derecha o a la izquierda de algún punto de referencia, por eso quien dice que está a la derecha y se equivoca, busca el otro lado para acertar. En general, los despachos tienen baño, los tenían los de los senadores, lo tienen los de los ministros, y es lógico que lo tenga el presidente, además, que lo habló el Dr. Kirchner en su programa con Tinelli. Por eso, jugarse a decir que había un baño era natural, pero cuando dice que está a la derecha, muestra su falsedad. No sólo porque el baño está a la izquierda, sino porque entrando a la derecha, hay un juego de sillones importante que forman un living, que él desconoce y no ha descripto. Por eso, si hubiera estado en el despacho como dice, no podría ignorar que el baño estaba a la izquierda y no a la derecha. Ahora viene un dato singular. Previamente, Pontaquarto dice que es un despacho rectangular, con una mesa a la entrada, el escritorio del Presidente al fondo, una estufa a la mitad y a la izquierda, y el tribunal dejará constancia que hay una mesa rectangular con sillones, pero en esa declaración previa dijo que “la mesa de reuniones no era redonda sino ovalada, no era chica”. Cuando entran, se da cuenta que la mesa de reuniones es rectangular, y no dice nada, a ver si pasa inadvertido su error, lo que logra. Él cree que la mesa que ve, es la misma que tenía el ex Presidente De la Rúa, y nada dice sobre un cambio, limitándose a señalar un pequeño aparente cambio en el escritorio, que dice que estaba más corrido a la derecha. Aquí acompaño fotografías que muestran que la mesa que yo usaba no es la misma, y Pontaquarto no lo señaló, no es cualquier detalle, la mía no tenía vidrio sino cuerina, y no tenía sillones blancos sino sillas verdes, y era rectangular, como lo es la del Dr. Kirchner, no es la misma mesa, por eso yo pedí el secuestro de la mesa que usé, pero quizá no haga falta si se sigue la historia de la mesa a través de las fotos. En ellas me verá en la mesa rectangular con las sillas verdes, en momentos buenos y malos, y al Presidente Kirchner en su mesa con vidrio y con sillones blancos. Esta última era usada por el Dr. Alfonsín como muestra la fotografía adjunta y cuando Menem cambió la decoración del despacho, la reemplazó por una mesa redonda de vidrio, y a la otra se la mandó al vicepresidente, en la foto se puede ver a Carlos Álvarez usando esa mesa y esos sillones que hoy usa el Dr. Kirchner. Las diferencias son notables y muestran la falacia de Pontaquarto. La mesa redonda de vidrio que usaba Menem, cuando asumí, ya no estaba, e hice traer una mesa de Ceremonial, y como no había sillones adecuados instalé sillas verdes con el escudo. Pero ambas cosas son inconfundibles, no podía ignorar la diferencia de las mesas, máxime cuando dijo que era ovalada. Dice Pontaquarto que del lado de la estufa, había una puerta de salida, porque cuando el Presidente se retira, no lo hizo por donde él se fue. El tribunal constató la existencia de la puerta, que daba a un pasillo y a tres puertas, una de ellas, falsa, la otra, al despacho del jefe de gabinete. Aporto fotografías que muestran la puerta como un aporte, y señalo que Pontaquarto dijo que el jefe de gabinete Alberto Fernández, cuando lo visitó le dijo “tras esa puerta está el Presidente”, también transcribo sus declaraciones a Radio 10. Quiero decir que no podía ignorar el despacho del Presidente, por lo que el hecho de que en un momento dado diga “éste es” no significa nada. Encima ignorando los espejos, que es algo que la característica psicológica del mitómano tiene, para aparentar sinceridad, siempre dirá de alguna cosa que no se acuerde. Por eso dice “no recuerdo los espejos” “tuve la sensación de una ventana” “me pareció ver el Salón Blanco” y no se acuerda si en el departamento de Cantarero había una mesa, lo que en su momento fue elogiado por el Dr. Canicoba Corral como muestra de sinceridad. Con los elementos suministrados está claro que sabía cuál era y dónde estaba el despacho del Presidente, pero ignora y se equivoca sobre todo lo que contiene. Y ahora viene otro dato fundamental, en el acta Pontaquarto dice “advierto que el escritorio presidencial quizás estaba más a la derecha, hacia la ventana, porque había una mesa redonda con portarretratos de familiares”, recuerde SS que en el croquis de fs. 9120 había puesto el escritorio en diagonal y dijo que tenía una ventana atrás. Ya volveré sobre ese croquis. Ahora las fotos que acompaño, muestran que el escritorio presidencial siempre estuvo paralelo a la pared del fondo y perpendicular a los ventanales, y lo más importante, centrado respecto al nicho dorado del fondo, donde se ubicaba la bandera que ahora el Dr. Kirchner puso en el suelo a su derecha. Esto demuestra que el escritorio no estaba corrido, y sigue en el mismo lugar, lo que sí cambió y que él omite es la posición de la bandera, símbolo nacional que él ignora, sólo se le ocurre que el mueble estaba un poco a la derecha, pero no recuerda la bandera en el nicho. En las fotos no se ve ninguna mesa redonda. No recuerdo haber tenido una mesa redonda con portarretratos. Habla de fotos que no se ven y una mesa redonda había sólo al lado del living que estaba entrando a la derecha y otra por la puerta del baño. Paso al despacho del vicepresidente. En el acta de reconocimiento, Pontaquarto señala, como despacho del vicepresidente, el que está al fondo del hall, al que se llega después de subir a la escalera diciendo “que la puerta que da al hall era el despacho del vice Álvarez” y que recuerda muy bien por haber ido varias veces, a ver a éste o a Ruckauf. Es curioso que, ante el pedido del Dr. Delgado, se informe que nadie puede decir dónde estaba ese despacho, siendo que hasta el actual Sr. Scioli, lo ha tenido, aunque posiblemente ahora no. Y bien, acompaño dos fotografías, una que muestra a Kirchner ingresando al despacho desde el salón blanco donde están los granaderos y dos jarrones, y otra donde aparezco recibiendo a Menem en ese Hall. Como el Tribunal hizo constar en el acta, lo que hay ahí a la izquierda es el despacho del Jefe de Gabinete, como fue en mi gobierno y donde estuvo también el Secretario General, pero nunca el Vicepresidente. Es otra incoherencia, pero además, las fotos muestran los grandes y valiosos jarrones existentes que, en sus manifestaciones previas, Pontaquarto no mencionó, lo que es otro dato de su ignorancia. En cuanto a la música, en su primera declaración habló de música fuerte como para que no se oyera, y se investigó sobre un TV, siendo que no había ni TV ni aparato de música, recién en 2001 se puso una TV. Habría sido una música tan fuerte, que en un despacho tan grande, para lograr ese fin, haría temblar el edificio. Pero después, en el croquis de fs. 9120, ya no habla de la música, y en el acta de reconocimiento, como sabe que los varios testigos negaron la TV, dice “recuerdo que se escuchaba música, pero no recuerdo si había TV no fue algo que me llamara la atención”, o sea que ahora no hay TV ni música que llame la atención. Está demostrado que no podía haber música porque no había TV, ni radio ni grabador. Estos cambios demuestran su disposición a fabular. Acompaño el croquis y el acta. Ahora acompaño el croquis elaborado por Pontaquarto ante el Juez de la causa, que a pesar de las diferencias, no fue interrogado para ver el motivo de las contradicciones. En primer lugar dibuja el escritorio presidencial en diagonal; ubicación errónea de la mesa de reuniones; omite el juego de sillones formando living, entrando a la derecha; no indica el baño; ignora las tres puertas ventanas; dibuja una inexistente antesala como único ambiente, compartido por el edecán y la Secretaria; ignora que había antesala de edecanes y despacho del edecán, y no había una secretaria, ni en la antesala ni en el despacho; ignora la bandera dentro del despacho; no menciona espejos ni cuadros; ignora los cuadros del antedespacho de edecanes; ignora la puerta de salida que da a jefatura de gabinete; pone al lado del escritorio una pequeña ventana ignorando los tres ventanales, lo acompaño a la indagatoria y agrego que dibuja una mesa de reuniones rectangular, todo lo cual está confirmando la falsedad, datos que tuvo en cuenta el Juez Canicoba Corral, al señalar que no había motivos para citarme, y seguramente la Cámara de Apelaciones y el propio Tribunal para decir que no está probada la reunión y en este acto pido que se tenga en cuenta; es que ignorando lo que declaré el Tribunal le toma declaración a Pontaquarto a fs. 20.072, y no le preguntó absolutamente nada de lo que expuse en la indagatoria, ni de las contradicciones e inexactitudes en que incurre. Por eso pedí esta ampliación y traje estos elementos a ver si ante la vista concreta que resulta de las fotografías y del croquis que él dibujó se prueba la verdad, es una de las mayores infamias imaginables como es atribuirme que como ex presidente, indiqué o convalidé un ilícito como el investigado, cuya inexistencia por lo demás, sostengo. Una reflexión cabe agregar: en el acta del Tribunal, Pontaquarto indica dónde habría sido la reunión, absurda reunión, de parado, y por eso inimaginable, a la que quiere rodear de ocultamiento o secreto, al mencionar la música fuerte, o al hablar de “una reunión como esa” que no se difunde o se disimula, lo que se contrapone a su propia presencia, pero además, al dato de que semejante reunión hubiera tenido lugar con esa finalidad, las frases finales que él relata no tienen sentido, en el acta donde hace el croquis, ya citado, dice que el Presidente se quería retirar y en ese momento habría sido la frase que contradictoriamente atribuye a uno u otro senador, Alasino o Genoud, y que aquél les responde “como yéndose”, que lo arreglen con De Santibáñez. No se entiende el planteo ni la respuesta, de que si fue la reunión para resolver un ilícito se tratara así de un modo ocasional. Seguro por esto, él mismo decía que esta reunión era imposible de probar, o lo más difícil, erigiéndose en Juez seleccionador de la prueba, como hizo con su indagatoria, al entregar su libro, diciendo que algo no lo había contado porque según él “no se podía probar”. Y bien, nada de lo que dijo se ha probado. Me remito al escrito de 22 fojas acompañado, y al escrito de mi anterior indagatoria, cuya lectura encarezco al Tribunal porque allí analizo la totalidad de la prueba. Rechazo así con énfasis la reunión en la casa de Gobierno que se me atribuye. Hay algo político o vengativo en el origen. Es como el toro, que al cargar, con un inesperado movimiento corta la femoral de Manolete. Él con un solo gesto, total en su invención, agrega esto sin nada que lo compruebe y con todo desdiciéndolo, hasta sus propios errores y contradicciones. No sólo defiendo mi derecho como ciudadano, sino la institución presidencial , porque atribuir que semejante acto se cometió en el despacho de los presidentes argentinos es una herejía. Cualquier investigación debe ponderar objetivamente y libre de presiones el episodio, por su gravedad institucional, además de los derechos propios como ciudadano y por mi honor y trayectoria. Si no se quiere investigar el trasfondo de la personalidad de Pontaquarto y se le reconoce una sinceridad que no tiene, véase por lo menos, la objetiva inexactitud de sus palabras. Ahora quiero referirme brevemente a otros aspectos de la causa, coherente en mi afirmación de que el hecho no existió. Hablé hasta ahora de lo que no hice como Presidente, ahora quiero insistir en lo que no pasó en mi gobierno, y ampliando la indagatoria anterior, agregar estos comentarios que dejo escritos, a los reconocimientos del 16/12/03 que la Cámara descalificó, y a los que el Tribunal da valor indiciario. En esa misma acta constan los tres: el primero a la SIDE, el segundo en el garaje del Senado, y el tercero en lo de Cantarero. Acompaño al acta una entrevista de J.Morales Solá a Pontaquarto. De todo esto resulta que Pontaquarto fue conducido por personal de la SIDE interesado en la causa al 8 piso, así dice el acta, que personal de la SIDEdijo que son dos las posibilidades, el piso 5 y el 8 y allí lo llevan; el acto en el Senado, sólo tiene de interés que allí dijo permanecer 2 ó 3 horas, y haber llegado de noche ese 18 de abril, lo que es contrario a la tarde con luz del tribunal al situar el hecho a las 18.15. Dice que después de esas 2 ó 3 horas, se dirigió a su casa en G. Rodríguez, lo que en autos se probó falso. Ya en lo de Cantarero se hace constar que busca 3 escalones en el garaje y después el Dr. Canicoba apuntará como genial que ubique 3 escalones en el 7º piso. Es en esta acta, donde introduce el ascensor que en su anterior declaración negó enfáticamente, al ver que era un 7º piso, alto, al que no podía acceder con su carga por la escalera. Obsérvese que dice que saca las maletas y la caja del baúl, lo que significaría que fue con todo el dinero, sin haber separado nada antes, porque si lo hubiera hecho, hubiera dejado la caja en el hotel. En el acta surge la prueba objetiva de que había sereno, y ese testigo no está, del mismo modo que nada aportan los choferes de otros senadores del 26 de abril, por eso la pregunta, como la que se formuló el periodista Gutiérrez de Clarín: ¿quién vio el dinero o las valijas? ¿la guardia de la SIDE? No. ¿Un sereno de Cantarero? No. ¿En el hotel donde la habría dejado? Tampoco. ¿Su amigo Jorge Barca? Aclara que no lo vio y Pontaquarto se opuso a carearse con él. Sólo aparece su esposa Silvana que por la rotura de la valija vio dólares “ordenaditos” y al ver que así no ayudaba a su marido, fue al Juez a cambiar dólares por pesos, culpando a la convertibilidad. Pero además, Sr. Juez, la valija rota, con lo que eso pesaba ¿cómo se hizo para llevar semejante carga al hotel, subirlo solo, o subirla a lo de Cantarero, sin que se cayese su contenido?. Encima parece el colmo de la invención decir que el Senador se la pidió en ese Estado. Deseo referirme ahora a las reconstrucciones de febrero ppdo., y acompaño como parte de la indagatoria un análisis en donde concluyo que demostraron la imposibilidad del hecho tal como se describe, y que además no satisface lo dispuesto por la Cámara, o porque son parciales o porque se toma una cierta versión de Pontaquarto y no otra. La de Gral. Rodríguez al hotel muestra que se llega en una hora; para Pontaquarto eran 37 minutos. Si se mira el movimiento telefónico y su presencia en el Congreso, queda claro que no fue al hotel esa mañana, no dejó el dinero, no tuvo nada que retirar o repartir esa noche. Respecto a la que se hace del senado a la SIDE, demuestra la imposibilidad de cumplir los actos que dijo en cuanto a retirar el dinero, además de ser arbitraria la hora de iniciación del acto, que se contradice con la expuesta por Pontaquarto y su alusión a la noche, la lluvia y los desórdenes. En cuanto a la ida del hotel a lo de Cantarero, considero que nada demuestra, porque se arranca del hotel y a gran velocidad se va hacia Callao y Posadas, pero no se arranca desde el Senado ni se tienen en cuenta las distintas versiones que él dio. Acompaño los comentarios a las actas. En cuanto a la pericia telefónica, examinando las pruebas citadas en mi anterior indagatoria, compruebo las graves limitaciones que el tribunal impuso a los peritos, lo que le quita todo valor técnico, a lo que se suma al rechazo de los puntos propuestos por las defensas. Limitarse a comprobar si una lista arbitrariamente seleccionada por el tribunal tiene correlato en el listado informal de las empresas, sin determinar otras cosas, carece de valor. La pericia confirma lo impreciso de la prueba telefónica, cuando se quiere deducir de ella más de lo que puede dar. La propia rectificación del tribunal, que alcanza al auto de procesamiento del 1º de agosto de 2005, así lo demuestra, y como parte de mi declaración acompaño el informe que, rindiéndome cuenta de su trabajo, me envió con fecha 3/7 el Ingeniero Roberto González, a quien designé como perito. Su lectura muestra las graves imprecisiones existentes, casi todo lo cual está en su dictamen, pero también el relato de los obstáculos que tuvieron en cuanto al lugar de desempeño y la calificación del Secretario Sonvico de “que todo era una mera formalidad”. Resalta el informe de al empresa CRN que explica que los llamados no indican que el teléfono haya estado en ese momento en el área de cobertura que indican y adjunto a ello, subrayando los párrafos principales, las respuestas de los peritos oficiales a las observaciones de los de parte; en todo el texto se destaca que sólo trabajaron dentro de los rígidos límites del tribunal, sin ninguna clase de análisis útil. Como encontré también una foja 18.842 sobre movimientos en el Senado, acompaño también un comentario, porque los datos son confirmatorios de la inexistencia de los hechos, lo que agrego en este acto. Finalmente, porque no lo encontré en el expediente, acompaño el proyecto de ley y mensaje del PEN sobre reforma laboral, de enero de 2000 y cuyos términos demuestran sus razones y el carácter progresista de la iniciativa. Acompaño también el texto de la sanción de la HCD del 24/2/00 y finalmente el texto de la ley 25.250 que fue el mismo que aprobó el Senado con el propósito de que se examinen las modificaciones introducidas por ambas cámaras tal como resultan del debate parlamentario, y que se aprecie el valor de esa ley, tan duramente criticada, en el auto del 1/8/05. Finalmente, pido al tribunal que si no considera suficiente los elementos acompañados, compruebe la existencia del ascensor presidencial, de los dos grandes jarrones del antedespacho, y del sitio del despacho del Vicepresidente. Asimismo pido se tengan en cuenta los elementos acompañados y argumentos expuestos, en especial sobre el estado de tiempo el 18/4, el peso de la valija, que según una de las últimas declaraciones de Pontaquarto no se investigaría cohecho sino extorsión, la lesión de Piumato, las falsedades de Terragno, todo lo cual considero que hasta aquí no fue leído por el tribunal porque si no se lo hubiera preguntado a Pontaquarto o me lo hubiera preguntado a mí, a punto tal que con lo dicho, pensé que el Tribunal me llamaría de nuevo y no tendría que pedir yo esta ampliación. Acompaño una lista de testigos a recibir, como lo plantée en la indagatoria, que no se proveyó, pido se cite a los peritos oficiales y de parte para dar explicaciones. Si no se investiga sobre lo que expongo, la indagatoria se convierte en un acto vacío, privándome de la garantía de defensa en juicio, art. 18 C.N. Preguntado que fue por Su Señoría para que diga si desea agregar algo más a lo ya manifestado dijo que no tiene nada más que agregar. Oído lo cual, haciendo saber al imputado las previsiones de los arts. 310 y 316 del Código Procesal Penal de la Nación, Su Señoría dio por finalizado el acto, el que es leído en alta voz por el Actuario, invitándose al compareciente a ratificar el mismo, lo que así hace, firmando para constancia de ello, haciendo lo propio los comparecientes a este acto, después de S.S. y por ante mí de lo que DOY FE.-