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Entrevista. 27 de diciembre de 2004. Argentina.


De la Rúa: "Los gobernadores querían que devaluara para tomar el poder"
Culpó a los radicales bonaerenses de operar con el duhaldismo para desestabilizar su gestión



Javier Felcaro
/ La Capital

A tres años de su renuncia a la Presidencia de la Nación, Fernando de la Rúa no sólo le sigue apuntando a Eduardo Duhalde. Ahora su teoría conspirativa abarca a los gobernadores justicialistas: "Querían que provocara la devaluación, la salida de la convertibilidad, para después hacerse cargo ellos" del poder.

En una entrevista exclusiva con La Capital desde Villa Rosa, su refugio en Pilar, el ex jefe del Estado culpó también al FMI y aprovechó para colgarse el cartel de "perseguido político" por el reciente procesamiento en el caso de los presuntos ñoquis en el ex Concejo Deliberante porteño. "Tal vez no supe convencer", se limitó a afirmar al momento de buscar responsabilidades propias por el caótico final que sumió al país en una inédita crisis institucional.

-Llamó la atención que su procesamiento haya coincidido con el regreso al país de su antecesor, Carlos Menem.

-Sí, me sorprendió. El juez había dictado el sobreseimiento y esta resolución, con fecha 14 de diciembre, se dio a conocer el 21. Es parte de la persecución política, un acto absolutamente arbitrario que invoca razones falsas.

-Curiosa coincidencia: ambos se sienten perseguidos políticos.

-Algunos tratan con eso de comparar o emparejar ambas personalidades, pero no es lo correcto. No se engañen: también hay denuncias fuertes contra el ex presidente provisional (Eduardo Duhalde) y el actual gobierno, claro que nunca se moverán mientras tengan poder.

-La jueza María Servini de Cubría pareció responderle a usted al asegurar que no hubo un golpe de Estado contra su gobierno.

-Lo que siempre reclamé en esa causa era que se investigue no sólo la actuación policial sino la de quienes promovieron la violencia y trajeron activistas para cometerla. Y no se hizo.

-El duhaldismo retrucó que fueron los sectores medios capitalinos los que dijeron basta.

-En Buenos Aires hubo ocho muertos, otros tantos en Santa Fe. Cuando esa violencia se trasladó después a la Capital Federal, fue la culminación de un proyecto que también tuvo sus ramificaciones políticas, parlamentarias y periodísticas. Y que sigue, incluso después de mi renuncia, porque para justificarlo se ataca cruelmente a mi persona, tratando de disimular lo mal que hicieron las cosas con la desastroza devaluación, la pesificación asimétrica y la apropiación de los depósitos bancarios.

-Se recuerda una frase contundente de Duhalde: "O el presidente cambia, o lo cambiamos".

-Algo muy parecido a lo que él le había dicho poco antes a Raúl Alfonsín, quien luego me lo transmitió: el gobierno tenía que ser terminado por la Alianza, pero no con el mismo presidente. Su propósito era provocar el cambio.

-¿A Alfonsín le reprocharía algo?

-No, pero sí hay radicales bonaerenses que fueron exacerbadamente duhaldistas.

-¿Y al resto de los gobernadores del PJ?

-Fueron a San Luis para procurar mi caída, pero la anticipación de mi renuncia los descolocó. Querían que yo provocara la devaluación, la salida de la convertibilidad, y después hacerse cargo ellos.

-¿Qué rol tuvo Carlos Reutemann?

-Es una persona muy respetable y le tengo una gran consideración. En Santa Fe hubo muertos y creo que en su momento le reprochó algo al entonces ministro de Gobierno (Lorenzo Domínguez). Pero sucedieron cosas que, mientras que en la Capital Federal se investigaron, allí y en Buenos Aires, no.

-Algunos de sus funcionarios hablan hoy de un "fracaso espectacular".

-No lograr los objetivos siempre es lamentable. Quiero recordar, para el juicio histórico, que recibí el país en un profundo caos económico, con grandes problemas sociales y un endeudamiento externo fabuloso. Para sacarlo adelante se necesitaba una gran unidad, austeridad y esfuerzo productivo. Tal vez no llegué a convencer. También hubo mucha perversión y egoísmo políticos, coincidiendo con que el FMI quería castigarnos.

-La UCR cargará por mucho tiempo con la cruz de no poder gobernar.

-En la proyección se advierte que el peronismo resiste poco en la oposición y no se conforma. El radicalismo defiende más los problemas institucionales. El PJ tiene mayor vocación de poder y, a veces, llega a él pasando por encima de ciertos resguardos institucionales.

-¿Cómo tomó el retorno de Menem?

-Es positivo que lo haga para darles explicaciones a la Justicia, afrontar la opinión pública y poner la cara. Sin perjuicio de que no le veo chances electorales, sí tendrá protagonismo político.

-Apenas bajó del avión se calzó el traje de opositor, pero se habla de un pacto con la Casa Rosada...

-Puntualizó cosas que por ahí no se dicen, y hay que decirlas. Pero no creo en eso del pacto.

-¿Cómo evalúa la gestión de Kirchner?

-Juntar poder es bueno porque se necesita mayoría parlamentaria para avanzar. A veces hay demasiados anuncios y pocas concreciones, pero las expectativas son favorables. De todos modos, advierto que hoy vivimos momentos positivos porque en toda la región se crece, no sólo en la Argentina. Por eso se deben hacer reformas estructurales ya que, cuando esto pase, se desnudará la realidad: si crecimos con bases sólidas o sólo fue un triunfo superficial de las circunstancias. Es lo que faltó en el gobierno que me precedió.

(C) Diario 'La Capital', 2004.

2005. http://delarua2004.tripod.com