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"Vengo a decir"

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LA VERDAD SOBRE LA MENTIRA

El Escrito presentado por De la Rúa ante el Juez Canicoba Corral por el Caso del Senado.

Este escrito -Vengo a Decir- es una presentación espontánea del Dr. De la Rúa, sin ser citado ni requerido por el Juez. Ante las versiones intencionadas explica en él la realidad y descubre las falsedades y contradicciones.
Explica, por ejemplo, cómo deforma la realidad Rodolfo Terragno. El decreto de reasignación de partidas para la SIDE lo explica él mismo ante Nelson Castro en diciembre 2000 y lo que dice el Dr. Loiácono termina con el tema y con él. Se recomienda su lectura. Al fin resulta que no cuestiona el movimiento de cuentas sino lo técnico de su publicidad. Para terminar, el Presidente ordenó su publicación, nada había que ocultar.
Sobre Pontaquarto se enumeran diversas contradicciones en especial sobre la falsa reunión con el Presidente que cuenta distinto en cada oportunidad.
Se recoge también lo publicado para desacreditar las versiones y se pone en evidencia quiénes están detrás de la maniobra.
El texto contiene un análisis bastante amplio del caso, una manifestación más de la persecución emprendida.


Vengo a decir.

Señor Juez Federal:

FERNANDO DE LA RUA, por mi derecho, con domicilio constituído, en esta causa contra ORTEGA Ramón y otros, a VS vengo a decir lo siguiente:

I

He sido mencionado en esta causa. Como lo expresé al presentarme, las versiones son falsas, la imputación mentirosa. Estas actuaciones se originan por presuntos sobornos en el Senado con motivo de la ley laboral en 2000. El hecho nunca se demostró. Jamás me lo demostraron como Presidente. Comprobé que ningún dinero salió de la Administración, revisando las cuentas de las diversas áreas. Sin embargo, se instaló una fuerte sospecha que motivó el alejamiento de funcionarios y un debate todavía abierto.

Se ha presentado ante el Tribunal el señor Mario Pontaquarto. Llega luego de una larga preparación con una revista y el Gobierno, y pide declarar. Entonces cuenta una historia que actualiza el tema. Se trata, nuevamente, de averiguar lo que pasó. Como me atañe como ex Presidente y en lo personal por atribuírseme falsamente una hipotética responsabilidad, consideré necesario traer esta exposición.

El nombrado refiere “dos meses de contención” con la periodista de la nota, y tratativas con el Jefe de Gobierno de la Ciudad y el Jefe de gabinete de la Nación Alberto Fernández. Éste declara que lo consultó con el Presidente quien lo mandó a la Justicia, y dijo (v.La Nación domingo 21dic03, por Paola Juárez) que había venido por plata. Muchos antecedentes suyos de pedir dinero, sus propios reclamos de soledad, su fama de jugador, y hasta lo que relata, hacen pensar en alguien capaz de obrar por dinero. Bueno, el Presidente, aunque no reconoce dárselo, admite que lo pedía, así que no es tan inocente su presencia.

Como se trata de buscar la verdad urge saber si cobró, quién le pagó y quién atiende sus gastos. Para eso hace falta averiguar concepto y antecedentes de Mario Pontaquarto y de su gestión al frente de la Obra Social del Congreso, pedir a la vista el expediente de su exoneración en el Senado, recibir testimonio de quienes trabajaron con él y efectuar informes ambientales en Luján y Gral. Rodríguez. Debe requerirse prueba sobre el viaje con Ruckauf que relata Hernán López Echagüe, “El hombre que ríe - (biografía política de C.F.Ruckauf)”, pág.136, de su aventura del poder en Costa Rica, Miami y las Canarias. Averiguar también el conflicto final de su presidencia en el Club Español de Luján, entre otras cosas.

Es fama que distrajo fondos de terceros, que invocaba a su familia para pedir prestado sin devolución, que era tenido por fabulador y jugador, datos que confirma su exoneración en el Senado. El Tribunal debe saber sobre quién le da la información que se agrega a la causa.

Para apreciar lo que sucede hay que mirar los beneficiarios. Santiago Obarrio en La Nación y Van der Kooy en Clarín, señalan las ventajas que de esto saca el Gobierno. El Jefe de Gabinete Alberto Fernández habló de “un día de gloria” y de “la reinvindicación de Chacho”, llamándose luego a silencio por la reconvención presidencial. El ex Vicepresidente, cuyos méritos admito en otro plano, aparece atacándome. Me culpa como responsable político y penal, contra lo dicho en autos y su enfática desmentida a la Revista XXIII sobre que me habría acusado. Trata de aprovechar la situación y reposicionarse, quién sabe para qué después de tanto padecer. Antonio Cafiero le reprochó ese mismo afán cuando después de oírlo indiferente buscó centralidad en al tema. Así surge del Diario de Antonio Cafiero en PANDOLFO Gabriel, “Todo se sabrá algún día”, en realidad un resumen del diario íntimo del Senador que, pese a mucha información errónea, es útil para seguir una crónica de los sucesos. La programación quedó manifiesta por la simultaneidad de medios y reportajes al momento del anuncio antes de ir al Juez, prodigándose Alvarez y Fernández como en los días de campaña.

A esto se agrega la ostensible presión sobre la Justicia reclamando prisiones (Eduardo Luis Duhalde) o poniendo como parte al Gobierno, y con la SIDE que suministra informes falsos “para ayudar a la Justicia” sin ninguna reacción del poder político.

Por eso se precisa averiguar si hubo apoyo de algún sector del Gobierno, examinando el movimiento de fondos de la SIDE y sus transferencias a Presidencia, Jefatura de Gabinete y Secretaría General y su utilización, a cuyo fin se pedirá el levantamiento del secreto que cubre esas operaciones. Asimismo, averiguar los medios de que dispone Mario Pontaquarto, quién lo financia y paga sus viajes y los de su familia así como la permanencia de ésta en el exterior, manteniendo la reserva del lugar. Como usa decirse que es la Revista TXT y se trata de una publicación nueva y no muy conocida, corresponde determinar si podía hacerlo.

II

Se trata por cierto de un episodio político cuya gravedad consiste en presentarlo como parte de una corrupción sistemática e histórica que estos días se hace remontar a Frondizi y Perón por un apoyo electoral. Sólo que mi Gobierno fue por completo ajeno a semejante historia.

El hecho político original fue la elección de 1999 en que triunfamos con Carlos Álvarez iniciando un nuevo Gobierno que muchos no estaban dispuestos a aceptar. El sindicalista Hugo Moyano había resuelto ser el émulo de Ubaldini contra Alfonsín. A menos de un mes de asumir ya anunciaba paros y protestas y los hizo ante la mera noticia de un proyecto apenas elaborándose sobre el régimen laboral cuyo objetivo era promover el empleo ante las elevadas tasas de desocupación y modernizar las relaciones de trabajo. El proyecto ampliaba el período de prueba, descentralizaba las negociaciones colectivas y permitía renegociar los convenios ultraactivos congelados en los 70. La ley sufrió mutilaciones en el Senado pero fue un progreso, nada que ver con el argumento de regresión de los demagogos. Por eso se habla de modificarla sólo en abreviar el tiempo de prueba manteniendo lo demás.

Esa ley se tomó como bandera para obstruir al Gobierno con paros, movilizaciones violentas y acusaciones infundadas. Iban contra la mayoría que eligió al nuevo Gobierno, reclamando devaluación y parálisis. Se ocuparon de crear un clima previo de corrupción. Moyano acusó al Ministro de Trabajo Alberto Flamarique de haber dicho que usaría la Banelco en el Senado, desmentido por él y otros asistentes pero fácil de creer como se cree siempre todo rumor o anécdota perversa. Dijo también que quisieron coimearlo con 3 millones para su Obra Social. Una elocuente Irma Roy decía que se ha mercantilizado hasta la militancia (Pandolfo, p.48). La revista La Primera habló el 4 de abril de beneficios pecuniarios a senadores (íd.54) y el propio Cafiero en reunión de su bloque habló de “leyes que salen del Senado con plata” (p.55) expresión similiar a la de “a menos que esté corriendo plata” de Moyano (íd.). En un acto en la Plaza de los Dos Congresos aludió a “pactos con los que repudiaron…” (p.44)

La sospecha iba así instalándose por anticipado. Contribuía el desprestigio del Congreso y del Senado después de aprobarse la ley de reforma constitucional por sólo un voto, la ley de patentes y otras cosas como las expresiones del propio vicepresidente sobre “abusos senatoriales”. Vea VS, el 12 de febrero Cafiero anota en su Diario que “se habla de un arreglo personal de Alasino con Fernando de la Rúa” y que el diario Clarín señala “manejos turbios alrededor del cambio de actitud de Alasino” (p.29) quien se queja a la prensa por el descrédito que hace del Senado (p.39).

En realidad, había un fuerte interés de ciertos sectores de la oposición en complicar a la Alianza, y otros, como Cafiero, de reposicionarse con miras a su reelección. Ambas cosas surgen de su Diario: cuando Duhalde decide ser candidato se queja de “cinco meses que se van a la mierda” de gestiones por su candidatura (p. 74) y culmina la obra complaciéndose por la llegada del gobierno justicialista posterior a mi renuncia, del cual fue Jefe de Gabinete: “Sabía que había construído de alguna manera este presente desde el momento que hirió gravemente al Gobierno de De la Rúa con sus denuncias” (p.282-3).

Se invocó que nuestro Gobierno tenía un gran interés, un interés excluyente y de vida o muerte en esa ley, lo que explicaría los graves hechos. Es falso. Desde luego teníamos interés en la ley como en toda idea propia y que en este caso servía para crear más empleo, compromiso fundamental de la Alianza. Al inaugurar las sesiones el Presidente lo mencionó y pidió permitir al nuevo Gobierno elegido por el pueblo probar con su propuesta. Pero acechaban en la sombra. Justo ahí querían ahogar nuestro proyecto.

No era lo único ni lo más urgente. Eran varios los temas decisivos, como la baja del déficit que había resultado doble al anunciado, la reducción del gasto público que incluía una fragorosa negociación con las provincias, la inversión y el consumo, la recesión y la ley de emergencia económica, la coparticipación, la reforma previsional, la ley impositiva, agravar la pena a los delitos con armas, el replanteo de los programas sociales costosos y burocratizados, y lo primero que hubo que destrabar, el presupuesto.

La mayoría era exigua en diputados y ajena en el senado. Se imponía el consenso y se esperaba más patriotismo y menos partidismo. Planteé por eso la nueva política para una gestión basada en el diálogo. No fue fácil. Dentro de la propia Alianza surgían problemas por no entender la crisis y en el justicialismo muchos no estaban dispuestos a ayudar.

Sobre la ley laboral se informó a las autoridades del justicialismo y a sus bloques. El Ministro Flamarique llevó a cabo una extraordinaria negociación con los sectores sindicales. Trabajó con la CGT pero halló reluctancia en el sector de Moyano dispuesto a liderar la oposición obstruyendo esta ley y reclamando dejar la convertibilidad, o sea una posición contra el salario, a la que agregaría su llamado a no pagar impuestos (para impedir el pago de sueldos y jubilaciones). En la Cámara de Diputados se sancionó la ley el 24 de febrero.

En el Senado había opositores justicialistas. El Presidente recibió al Bloque, que prometió una actitud constructiva y un estudio serio de la iniciativa. El senador Cafiero se quejó de las denuncias del Gobierno sobre la corrupción anterior con un reproche preparado en su contra para hacerlo tema central de la reunión. La creación del clima estaba en marcha. Sin embargo, la ley tuvo apoyos importantes. Lo dieron las máximas autoridades partidarias, Menem y Duhalde. Menem dijo que debia aprobarse sin modificaciones (Pandolfo 45). Duhalde lo hace a solicitud del Presidente. También, a requerimiento del gobierno nacional, pidieron su aprobación los gobernadores de provincias (Pandolfo, p.42-43). Quienes hablan de “un cambio de posición del bloque” para sugerir algo raro falsean la realidad. Moyano estaba en eso. En la sesión cae un panfleto tirado por un custodio suyo sobre la Banelco (Pandolfo 125). Clarín se anima a hablar de “manejos turbios” (id.129). Moyano ha dicho que el Ministerio de Trabajo estaba dispuesto a coimear a los senadores (p.45).

Rodolfo Terragno, Jefe de Gabinete de De la Rúa, hizo su primer informe en el Senado. “No vine a recibir agravios, dijo. Nos vimos sorprendidos al encontrar que la gravedad de las finanzas públicas superaba largamente lo temido” y reclamó la sanción urgente de las leyes de reforma laboral y de emergencia económica (Pandolfo, p.49).

Con todo, se modificaron 21 artículos. La ley fue prácticamente mutilada pero aun así podía servir para generar empleo y mejorar la confianza internacional en el programa de reformas. Se incorporó a la ley un aumento de planes de desempleo. Muchos privilegios sindicales quedaban atrás. Pero seguía la acechanza.

III

Al poco tiempo empezó la historia de las versiones, las cuestiones de privilegio y luego la denuncia judicial.

Las versiones de prensa se refieren primero a prebendas o ventajas para senadores justicialistas. Luego se hablará de “beneficios económicos” o como el domingo 25 de junio “favores personales de envergadura”. Esto da lugar a una cuestión de privilegio por los senadores Cafiero y Villaverde. El primero anota en su Diario (Pandolfo, p.70) que van en aumento los rumores de sobornos en el Senado. También consigna un dato no menor para entender el caso: que Chacho Alvarez está en guerra con Fernando de Santibáñez por difusión de su vida privada en una revista (La Primera). En realidad es ajeno al hecho, pero fue el lamentado origen de un grave conflicto. El llamado de atención que formuló el Presidente, reflejado en la prensa, fue desoído.

En medio de esto, el bloque PJ somete y condiciona al Gobierno con medidas contrarias a la reducción del déficit aprobando derogar reducción de sueldos públicos, recorte de jubilaciones de privilegio y desregulación de obras sociales. Cafiero lo celebra en su Diario (Pandolfo, 75): “logramos (darle) una cachetada al gobierno y una señal de fortaleza”. Así entendían el diálogo y la urgencia, como si fueran ajenos a la crisis del país. La noticia, transmitida por el Vicepresidente, sorprendió al Presidente en plena visita a los Estados Unidos justo al comentar el programa de responsabilidad fiscal.

El Presidente del Senado Lic.Carlos Alvarez da a conocer una nómina de 3500 empleados del Senado vinculados a notorios senadores. Cafiero anota (Pandolfo, 77): Alfonsín, Cafiero, Bussi, Reutemann, Obeid, Storani. Esto creará enconos, no ajenos a lo que seguirá después.

Precisamente, él hace público y según la prensa “oficializa” un anónimo, especie espúrea que sin embargo es la base de la causa. Hoy Mario Pontaquarto lo rechaza, salvo en lo que hace a De la Rúa, disimulando que toda su historia está contada según el mismo libreto. El objetivo principal del ataque es Fernando de Santibáñez. Nadie cree en la alusión al Presidente.

En la primera reunión de Gabinete el Presidente plantea el tema y ordena al Ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra que encomiende una investigación a la Oficina Anticorrupción que así procede a realizar la primera actuación sobre los hechos. Es de lamentar que el senador Terragno lo haya omitido, lo que es grave porque declaró como testigo. Flamarique asiste a una sesión del Senado para negar los hechos. Viene luego la denuncia del Vicepresidente. Y crece la presión sobre la opinión pública. Aumentan quienes dicen que “pasó aunque no sé cómo”. Cafiero anotó en su diario (Pandolfo p.76) que oyó de Corach una primera versión hablando luego con Bauzá. El senador Cafiero, en realidad, habla primero de sospechosos pero después dirá que sólo sospechaban y su testimonio se diluirá en los sobres con letras y en sus contradicciones.

Pero el tema ya está en la prensa y los antecedentes del Senado lo hacen creíble. Para colmo el juez Liporaci, aun sin pruebas, sometido a esa presión de la opinión pública y él mismo cuestionado por otros motivos, afirma redondamente estar convencido que hubo sobornos pero que no hay autores ni pruebas. Algo similar dirá quien lo sucede, Gabriel Cavallo, y es lo que alguna prensa atribuye haber dicho VS

La prensa plantea hipótesis. Que pagó la CGT (Pandolfo 147), que eran fondos de Salud a cargo del Ministro Lombardo (p.149), el fiscal Freiler en un momento acusa por radio al Ministro del Interior Federico Storani y cuando se le replica hace una “cuestión fiscal” llamando a todos los fiscales a solidarizarse y reclamar una protesta del Procurador General que por cierto no hace porque el propio Freiler usó la radio y no el expediente, ejemplo de cómo los funcionarios judiciales deben abstenerse de la tentación de la prensa, algo que aquí lamentablemente no ocurre puesto que todo se publica. No falta la hipótesis de un pago empresario y desde luego de la SIDE porque de allí salían los sobres, ahora suspendidos, que recibían funcionarios, legisladores, jueces y periodistas como compensación o subsidio, ignorando la enorme reducción de fondos reservados de nuestro Gobierno.

El vicepresidente quiere reforzar su planteo con cambios en el Senado. En aras de la unidad, se logran. En el Gobierno, por la mera sospecha se cambian funcionarios. El Ministro de Trabajo , con su acuerdo, pasa a Secretario General, que no es un ascenso (el Secretario General no refrenda los actos del Ejecutivo), y se alejará de Santibáñez apenas rinda cuentas ante el Juez por disposición presidencial. Las renuncias, los cambios, el mantenimiento limitado en funciones, aun siendo situaciones opuestas, se invocarán como prueba.

A esta altura quiero explicar la posición del Presidente. Ordena investigar. Su éxito es la verdad. El mayor daño es la sospecha permanente sobre el Congreso, el Gobierno y la Justicia. Afecta a las instituciones. Su posición es objetiva. No puede presionar a la Justicia. No puede juzgar al Senado pues el Congreso es otro poder. Menos puede hacerlo sin pruebas. Verifica las cuentas de la administración, están en orden las partidas, no hay faltantes. Nadie ha demostrado que eso ocurrió. Nadie comprueba el suceso. Sólo hay versiones, pero como hoy dice un articulista de Clarín (Alfredo Gutiérrez, 20ene04, p.11) “el cuerpo del delito no aparece….hay indicios, pero el cadáver no aparece” e interpela que “sean tan justos y tan ecuánimes como para castigar a los corruptos al mismo tiempo que dejen fuera de toda duda aun a los ahora sospechados si resultan inocentes”.

Hoy se refirma la demostración de las cuentas de la SIDE. Descuento que los balances y cifras sean iguales a los que me fueron exhibidos y se mostraron a los señores jueces y peritos, primero al Dr.Liporace, luego al Dr. Cavallo, con intervención sucesiva de los ministros de Justicia Ricardo Gil Lavedra y Jorge de la Rúa, testigos del procedimiento en el que participó la Fiscalía. También se levantó el secreto para la Cámara. El decreto levantando el secreto se consideró una decisión histórica. Pese a esas cuentas la historia continúa y la SIDE actual agrega informes falsos sin que al parecer nadie se conmueva.

Un Presidente no puede emitir juicios de condena particular como hicieron tantos. Una cosa es el planteo político, otra el jurídico. De haber condenado a los senadores citados en el anónimo, o citados por el juez, se encontraría hoy con que la investigación va por otros caminos, pues aquellos fueron exculpados por el señor Pontaquarto mientras pone a otros en la zona de sospecha, como un semidiós que brinda o quita honras. Para admitir el hecho el Presidente debió tenerlo acreditado para poder actuar en la propia administración. Lo mismo cabía al Vicepresidente o al Jefe de Gabinete. Ambos reclamaban averiguación pero no traían pruebas, ni siquiera una descripción cabal de los sucesos. Apoyé esos reclamos en especial del Vicepresidente quien expresaba la posición de todo el Gobierno sobre las necesidades de verdad y de justicia. Así se acordó.

En realidad, todo provenía de comentarios al oído al senador Cafiero y a periodistas por parte de quienes no asumían su responsabilidad de denunciar o ser testigos y que, suponiendo su existencia, aportaron distintas versiones y grados del hecho, pasando progresivamente de favores a prebendas hasta llegar a beneficios y terminar en sobornos. Hasta dónde llega la imputación?. Cuando a Pontaquarto le advierten que su “lista” alcanza a 950 mil pesos dice ignorar y que debe computarse al total de senadores justicialistas, o sea que involucra A TODOS. Parece endeble la base de semejante afirmación.

Quiero explicar con esto que como Presidente de la República no podía actuar a la ligera, y si los denunciantes no aportaron pruebas (Cafiero en su Diario reitera a cada momento no tenerlas) y los tribunales no lo comprobaron, y aun hoy VS tiene una tarea nada fácil para admitir la imputación a punto de reconocer que se siente presionado por la opinión pública, no podía exigirse al Presidente que proclamara hechos ignorados. Esto interesa porque después un periodista (Morales Solá) incluirá como indicio que advertía en mí una actitud “procesal” sobre si el hecho estaba o no probado, reflexión comprensible en un denunciante pero no exigible a quien ejerce una magistratura donde la admisión de un hecho implica deberes consiguientes como el de aportar la prueba que lo ratifique.

El Tribunal dispuso citar al Dr. Raúl Alfonsín, al menos lo dicen los diarios, por decir que hubo casos anteriores de leyes pagadas. Corresponde investigar también lo escrito por el senador Cafiero en su Diario, 15 al 29 set.00 (Pandolfo p.168-172). Luego de consignar que “el final se verá si se localiza el origen de los fondos” cita a Morales Solá en “Noticias” a quien le preguntó al respecto: “Siempre se sospechaba que se pagaba a los legisladores para que aprobaran leyes. La presunción era que el dinero lo ponían las empresas interesadas. Pero a fin del año pasado descubro que durante la presidencia de Carlos Menem era el mismo Gobierno el que pagaba. Hubo por lo menos cuatro ministros del menemismo que me confesaron….” Cafiero dice que si se aviniese a dar nombres “toda esta cuestión quedaría esclarecida”.

IV

EL ROL DE TERRAGNO.

El Jefe de Gabinete de De la Rúa, hoy senador Rodolfo Terragno, declaró en esta causa en 2000, y en esa oportunidad omitió decir que tenía un Diario íntimo con anotaciones, lo que es una grave falta porque como testigo está obligado a decir todo lo que sabe. Igual que el de Cafiero, este Diario debe ser incorporado a la causa.

El senador Terragno no pudo sustraerse al rencor de perder ante mí su precandidatura presidencial y tener que renunciar al cargo que le confié con la más absoluta buena fe sobre su esperada lealtad. Actuó en cambio para su propia ventaja, no informaba las acciones del Gobierno salvo que le favorecieran y retenía expedientes y decretos entorpeciendo la administración. Vine a saber después que sin informar al Presidente malgastó 400 millones de pesos de un préstamo internacional para un programa de retiros voluntarios de la administración pagando compensaciones altísimas. Jamás me lo hizo saber ni explicó al Gabinete lo ejecutado. Es notable que diga después que “por el monto” si la suma de que se habla salió de la SIDE el Presidente no podía ignorarlo!

Como se lee en los diarios que esto es sugerente para los Fiscales, solicito que se requieran informes sobre la administración de ese Programa, y agrego que en la línea de responsabilidades políticas y administrativas estaban antes que el Presidente el Jefe de Gabinete (encargado de la ejecución del Presupuesto) y el Vicepresidente, titular del Senado donde habrían ocurrido los hechos. Así que ambos, unidos hoy en acusar al entonces Presidente, si se aplicara el exótico criterio de la suposición que invocan, debieran ser traídos como los principales responsables. Precisamente, el ex senador Héctor Maya, hizo declaraciones señalando que de ser así el principal responsable es el vicepresidente. Si ellos no tienen coherencia, no puede faltar en los órganos judiciales que si invocan esa razón para uno deben hacerlo para los demás. En todos los casos sería contrario a la lógica. En lo penal se sabe o no, y sólo se responde por lo que se conoce. En lo político es posible que si algo sucede aun ignorándolo los gobernantes sufran un costo de esta especie. De hecho así fue, aun en el mero nivel de sospecha que tuvo el episodio. Y ese costo fue para todos, Presidente, Vice y Jefe de Gabinete.

Justamente las tratativas por la ley se llevaron adelante en el Senado, en el despacho del Vicepresidente, con quien tuvo tan excelente desempeño, injustamente cuestionado, el Ministro Flamarique, de su mayor confianza. El Presidente no participó en ninguna de esas tratativas. Sus intervenciones se limitaron a mencionar el tema al recibir a todo el Bloque de Senadores justicialistas, así como a empresarios y a la CGT en el Salón Blanco donde se esperaba también a senadores que al fin no vinieron, y en una cena en Olivos con ministros y legisladores donde se habló de todo y también de esa ley. Como se ve, no eran tratativas ni gestiones sino actos formales. Incluyo por cierto las menciones públicas como el discurso inaugural del año legislativo.

Alvarez y Terragno aparecen unidos en esta versión acusatoria contra el Presidente, lamentable por su inconsecuencia y deslealtad al hacerlo sin fundamentos serios y al amparo de un triste negocio político. Flamarique fue un gran Ministro de Trabajo propuesto por el vicepresidente Alvarez. Y Terragno que hoy se le une en esto, menciona como indicio, en su perversa versión de insidias que constituyen falsedad en un testigo, que el Presidente advirtió que las negociaciones las llevaba Flamarique, el Ministro de Trabajo, lo que así debe ser, lo haya dicho o no, porque la dispersión y las interferencias conspiran contra el éxito, y debe haber un responsable para cada cosa, lo que no excluye la colaboración siempre que se coordine con quien lleva el tema. Tan es así que el propio autor de la especie no dice que se prohibiera a otros colaborar, y que el Vicepresidente sobre todo fue el gestor principal en el Senado.

Esa referencia sirve para enmarcar la insidia del testigo. Algo que debe terminar. Por eso quiero referirme a la más perversa, relativa al decreto ampliando en 30 millones la partida para la SIDE. Seguro lo más elocuente es la transcripción de sendas entrevistas a los doctores Terragno y Loiácono hechas en diciembre 2000 por el periodista Dr. Nelson Castro, que acompaño. Afortunadamente se conservaban en un archivo y hoy sirven para desenmascarar al testigo infiel. Surge de lo que dice el propio Terragno que el decreto se originó en Economía, Secretaría de Hacienda, que le dio forma de reservado (omitía el “publíquese”, algo difícil de advertir). Lo pueden confirmar el ex Ministro José Luis Machinea y el ex Secretario de Hacienda Mario Vicens . La Secretaría Legal y Técnica donde se desempeñaba el Dr. Virgilio Loiácono dictaminó que era correcto. Pasó a Jefatura de Gabinete donde tuvo tres dictámenes favorables. Pero el Dr. Terragno lo guardó, se fue en largo viaje, y nada me dijo. Hacienda lo reclamaba y lo firmó el sustituto Dr. Federico Storani, Ministro del Interior. Dice el mismo Terragno en esa entrevista que el problema no era el fondo sino la forma, “mi objeción era técnica, porque se me decía que el decreto tenía que ser reservado…Mi punto de vista era que el destino podía ser reservado…pero la asignación del recurso no”, y reclama aumentar la burocracia creando un área Legal y Técnica en Jefatura de Gabinete. La respuesta del Dr. Virgilio Loiácono, al otro día, con el mismo periodista, es elocuente y drástica. Terragno se fue por 17 días en los momentos de mayor empeño del Gobierno, no se sabe bien para qué, aunque pasó por España donde estaba pendiente lo de Aerolíneas Argentinas, que tuvo una solución a la que él fue ajeno.

Cuando tiempo después me dice cuál era su criterio y las distintas opiniones le digo que ya el Presidente lo había firmado y eso era entonces decisión oficial del Gobierno y al enterarme ahí del atribuído carácter reservado, pido me lo aclaren y ordeno publicarlo, demostrando que nada había que ocultar. Es notable que use todo esto para su insidioso comentario. Que lo relativo a la SIDE es secreto surge de las leyes que la regulan y del dictamen de la Procuración del Tesoro al respecto. Pido la agregación de esas leyes y que se requiera ese dictamen.

Lo más grave es que Terragno como Jefe de Gabinete tenía a su cargo la ejecución del Presupuesto, y que la SIDE desde enero venía recibiendo de Hacienda una asignación mensual incrementada para un presupuesto anual con esos 30 millones incluídos. Él lo sabía bien, cuenta que estuvo con el Ministro Machinea y el jefe de la SIDE viéndolo, de modo que conoce las transferencias mensuales que él mismo ejecutaba. Querer darle a esto un halo de misterio y vincularlo a los hechos investigados responde a un dolo manifiesto. Lo trajo al Tribunal y lo trasladó a la prensa donde el periodista Morales Solá recoge sin prevención ni análisis su caprichosa visión de las cosas.

No conforme, me atribuye pedirle “no agitar el tema”. Lo dice como si fuera sobre la sospecha de sobornos, pero en su Diario (él también tiene Diario) anota que era sobre ese Decreto, “una mera cuestión técnica” como dice. La verdad nunca le dije de no agitar algo que no se agitaba, sino que firmado por el Presidente el decreto, el problema técnico que le preocupaba estaba resuelto. Y para más contundencia mandé publicarlo.

El testigo trae al Tribunal, a la prensa, y al país, hipótesis falsas, insinuaciones mendaces, insidias malévolas, distorsionando la verdad. Por mentir a la prensa o al país no le cabe reproche, pero sí por hacerlo ante el Tribunal que debe considerar la situación del testigo.

El triste ejemplo de Terragno es que habiendo integrado un Gobierno en la máxima jerarquía mienta y use la insidia de sus palabras para perjudicar y confundir falsamente.

V

OTROS CASOS

Me refiero a lo publicado por Rafael Bielsa, entonces Secretario de la SIGEN, hoy Canciller de la Nación.

Afirma que descubrió cuentas y cheques demostrativos de los hechos y que al no poder actuar se obstruyó la investigación. Es grave decirlo y en la sugerencia que contiene está la falta. Ignoro si lo dijo ante el Tribunal. Si no, mejor. Si lo hizo, que venga a explicarlo.

La SIDE tiene un sistema de control que surge de las leyes que la regulan. La SIGEN sólo tiene competencia para examinar las cuentas públicas, no las reservadas o secretas. La ley considera delito la violación del secreto. El Dr. Bielsa quería que la SIGEN entrara en la SIDE. Ninguno de sus funcionarios tenía compromiso de secreto e incluso ocurría que algunos iban a la televisión a hablar lo que ignoraban, como el caso del Dr. Pérez Vélez cuando fue al programa de Jorge Lanata a reforzar la sospecha. En ocasión de un viaje presidencial solicitó al Vicepresidente Alvarez a cargo del Poder Ejecutivo acceder a las cuentas de la SIDE. No lo autorizó. Lo reiteró al Presidente a su regreso. El Presidente había resuelto que el control fuera judicial, para lo que dictó el histórico decreto que levantó el secreto y permitió exhibir todas las cuentas al Tribunal, a lo que ya me he referido, resultando de ello que las cuentas no presentan faltantes ni irregularidades y tienen la contundencia de la comprobación contable y el dictamen conteste de sucesivos peritos judiciales.

En cierto momento el titular de la SIGEN pidió ver al Presidente con urgencia para una gran noticia. Había detectado una cuenta según él oculta y desconocida hasta entonces fuente y origen de los sobornos. Dejó la documentación. Se planteaba hacer un anuncio impresionante. Cuando lo analizo, resulta que esa cuenta estaba informada y auditada en la Justicia, y todo era un lamentable error y una imperdonable superficialidad de la SIGEN. Habló después de los dos cheques tan difundidos por la prensa que corresponderían a los sobornos. Pero otra vez las cuentas son categóricas, y a lo que ví entonces y supongo ratificado hoy, provienen de transferencias de Hacienda y su utilización y destino están explicados y corresponden a pautas constantes de funcionamiento del Organismo.

Lo que omitió la SIGEN, y también los Tribunales, ha sido investigar que pasó en la SIDE en 1999 y años anteriores donde el gasto reservado mensual era de unos 14 millones. Esa suma bajó a 4 millones en el Gobierno del Dr. De la Rúa, utilizándose sólo unos 2,5 millones en operaciones especiales, únicas mantenidas y autorizadas por el Secretario del área. Cómo se gastaba la diferencia? Es la investigación pendiente de sobresueldos y subsidios pagados a personalidades que concurrían a cobrarlos o los recibían en sus despachos.

El entonces Ministro Cavallo lo explicó cuando su famoso reconocimiento de que vivía con 10 mil pesos siendo menor el sueldo: “el sistema de los fondos reservados es preferible a que operen lobbies”. También lo dijo el siguiente ministro, Roque Fernández, señalando que se usaban planillas con fondos fijos a modo de remuneración mensual (ver Pandolfo, op.cit., p.271). También debe requerirse copia de la causa por enriquecimiento ilícito seguida al senador Alasino donde justifica sus ingresos con fondos reservados.

Están las otras “operaciones especiales” de los sobres mensuales para fortalecer los ingresos de la justicia federal o de periodistas importantes, lo que puede saberse verificando los ingresos a la Repartición por lo menos durante 1999.

La supresión de todo eso trajo el ahorro mencionado que, sumado a la reducción de planta, significó fuertes rencores, lamentablemente.

Falta consignar una línea de investigación. Es la relativa a los fondos reservados del propio Senado. En el libro citado de Pandolfo con el Diario del Senador Cafiero hay múltiples alusiones al uso de esos fondos. El Dr.Cafiero anota en su Diario (vier3nov00,p.225) una referencia al uso de fondos reservados del Senado por parte de los senadores, y lo menciona como caso no investigado pero similar a la ley de patentes (tema por el que también tendría que declarar igual que el Dr. Alfonsín por otras leyes). El senador recuerda en su diario, precisamente, que el Dr. Monner Sans, denunciante en estos y otros autos, pide que se investigue si hay erogaciones reservadas para los bloques o los senadores, y para el Presidente (p.228).

El uso de fondos reservados del Senado durante 1999 y los sobresueldos o subsidios que recibían algunos de la SIDE, pueden ser el origen de una disputa de cuentas entre ellos, reflejados en las versiones difundidas.

Formulo esta mención para poner otra vez de manifiesto la situación del Presidente de la Nación al no poder proclamar los sucesos bajo sospecha pero sin pruebas, diversidad de hipótesis y no comprobación de las eventuales circunstancias.

Precisamente un episodio ampliamente exhibido involucró al senador CANTARERO, hoy indicado como protagonista principal por Pontaquarto. Ya Cafiero en su diario se refiere a él (Pandolfo, p. 141 y 159) donde se transcriben las dos notas de la periodista Villosio (la misma que entrevistó a Pontaquarto) a quien el senador llama “rubita” . Conflictos y negativas, queda una versión no comprobada, que debe explicar su protagonista, presentado como un seductor (p.145), lo que incorpora una categoría distinta a la investigación.

Lo cierto es que se está ocultando el enorme esfuerzo de reducción del gasto y la drástica disminución de fondos reservados hecha por el Gobierno de Fernando de la Rúa como lo había prometido la Alianza. Esos gastos reservados llegaban casi a 300 millones anuales en el Gobierno del Dr. Menem. La Alianza los redujo a 138 más 30 de la reasignación explicada llegaban a 168 millones. Duhalde los incrementó y el actual gobierno del Presidente Kirchner los aumentó en 100 millones, sin que el Dr. Terragno diga nada ni merezca comentarios de la oposición.

Un verdadero juicio histórico, y este proceso, exigen una cumplida investigación de cómo se usaron y se usan durante todo ese tiempo.

VI

LAS DECLARACIONES DE MARIO PONTAQUARTO.

Mario Pontaquarto es exonerado en el Senado. Después de dos meses de diálogo y contención con la periodista Villosio, lleva al Gobierno su voluntad de declarar, a la prensa y a los tribunales, sobre los hechos del Senado. Tiene preparación y tratativas con el Jefe de Gabinete. El Presidente reconoce que fue pidiendo plata. Es sostenido en su actual situación. Recibe protección, pasajes, recursos para su familia. Todo debe ser ampliamente conocido para apreciar su personalidad y sus afirmaciones. Sus antecedentes no son buenos. Viene de una posición ideal para extorsionar u obrar por precio. Como Secretario parlamentario puede dar una versión con impacto.

Hay engaño en su autoincriminación y surge la necesidad de averiguar si le pagaron compensaciones y el manejo de fondos por parte del Gobierno, así como la incorporación de los análisis periodísticos sobre el beneficio que éste obtiene.

A cada momento dice autoincriminarse y estar dispuesto a sufrir las consecuencias para mostrarse veraz. Pero en realidad presenta todo como si hubiese obrado por obediencia debida (órdenes del Presidente de la Nación y del Presidente Provisional del Senado) y por coacción (temor a perder su empleo), y que nada cobró, para reducir su participación. Agrega que en el sistema argentino no está la figura del arrepentido algo que seguramente le prometieron. Acaso no se habló enseguida de promover una ley que lo contemple?

En su indagatoria (como fue dada a conocer), y en la revista TXT cuyo reportaje forma parte de aquella ya que la ratifica “absolutamente”, describe una reunión con el Presidente, describe el retiro de dinero de la SIDE, describe la guarda y entrega del dinero, y describe por fin las causas de su actitud (arrepentimiento, dolor familiar, expiación autoincriminatoria).

Frente a sus declaraciones la primera impresión es que si el hecho ocurrió esto sería una gran confirmación de sus detalles. Si no, es una patraña según un libreto que sigue al anónimo, que él mismo dice falso (salvo reunión presidencial nunca creída). Parece consistente, pero no lo es. Como ocurre cuando se fabula se incurre en múltiples contradicciones que no corrigen ni lágrimas ni elogios.

Trajo un giro copernicano a la causa. Cambió toda la lista de implicados. Dijo que cobraron todos los senadores justicialistas, para explicar el faltante. Al personalizar, excluye a varios (Ortega, Bauzá). Hay mucha inconsistencia. Es pura creación intelectual, subjetivismo entero, sin materialidad, sin hechos. No lo son las pretendidas coincidencias expuestas en la prensa de llamadas o lugares, porque eso es parte del libreto y es pura ideación. No está lo principal que es el hecho. No hay faltante de dinero, no hay traspaso de dinero, no hay dinero no justificado en otras manos. Ante eso, un Presidente no podría afirmar y condenar. Puede hacerlo el Juez? Es grave si dijo que el hecho está probado, porque hay una declaración con un relato pero el hecho no está. Si el hecho estuviera demostrado la declaración lo completaría o le daría marco, pero si aquél no está es una versión sin columnas.

Conviene una breve descripción de errores o contradicciones que restan crédito al relato. En las declaraciones periodísticas (que complementan la causa) se aferra al tema del recíproco conocimiento. La verdad, nunca dije no conocerlo, al contrario, lo conozco desde 1983 que estaba con el senador Brasesco. El trato nunca fue próximo. Sobre él hablé en “Fuego Cruzado” diciendo: “Lo conozco del año 83, él era empleado con el senador Brasesco, después trabajó con Genoud; no teníamos afinidad ni relación personal, lo conocí…lo ví en Luján una vez que anduve de gira política, porque ése era su lugar, yo presencio hay muchos cuestionamientos hacia él, de modo que cuando él era candidato a prosecretario yo propiciaba a Manolo Canals que era un gran funcionario para ese cargo; pero nada más, no he tenido trato personal, digo, ahora o entiendo esto sin imaginarme que hay un trasfondo que lo ha puesto a……Hay que ver quienes son los beneficiarios o los interesados en lograrlo”.

Parece que él mismo lo ratifica. En A Dos Voces (14ene04) dijo “yo no tenía una relación estrecha con De la Rúa. E l me conocía mucho porque yo era un funcionario y un dirigente importante dentro del Partido”. En América, Pablo y a la Bolsa (9ene04) dijo “La relación con De la Rúa no era una relación estrecha”. Qué quiere discutir entonces?

En muchas intervenciones me atribuye haber dicho que no lo conocía o que lo ví una sola vez lo que no se compadece con conocerlo desde 1983. Un diario publicó al final de una nota (Clarín, 13dic03) que lo conocí en el Senado y después no lo ví más, donde la respuesta está abreviada. Lo real es lo transcripto que está grabado y puede verse en el video. Seguramente lo he visto como a tanta gente y sin prestarle mucha atención y no tuve trato con él, salvo como él mismo dice en Revista Gente del 13ene04: “P.Tenía contacto con él en privado?. R. No, en privado no. Salvo la reunión (su denuncia)…Cuando tuve oportunidad de hablarle lo hice en reuniones partidarias, actos públicos o viajes en aviones privados en la campaña”. No figura en la memoria de tantos viajes hechos pero no excluiré un posible pasaje benévolo si alguien lo trajo, pero nunca fue parte de mis campañas.

Este es el punto. No lo recibí en entrevistas, y la única que cuenta es falsa e inexistente. Le preguntan si fue mucho a Casa de Gobierno. Después de decir que siempre, muy seguido o habitualmente, resulta que no era así, que nunca fue para verme, y alguna vez lo hizo para un acto público de asunción o juramento. Termina con afirmar que la única reunión conmigo fue la de su acusación, lo que demuestra su mentira. En revista Gente del 13ene04 dice muy suelto: “…porque fue un día en que Genoud me dice “acompáñeme a Gobierno”, como tantas veces”. Le preguntan: Siempre iba con Genoud. R.: La mayoría de las veces (agrega que Genoud mintió al decir que nunca fuimos juntos, según foto de la misma revista. Pero ahí es visible que se trata de un acto público o protocolar). En Fuego Cruzado de M. Longobardi (22dic03) dice: “Acompañé a Genoud a la Casa de Gobierno, que era habitual”, pero enseguida añade: “Yo no iba a las reuniones de la Casa de Gobierno pero podía ir….he ido en muchas oportunidades a la Casa de Gobierno, no sabía el contenido de la reunión; me dijo, es por el tema de la ley laboral”. Bien notoria la contradicción.

La falsedad de esa reunión se demuestra, pese a la dificultad de probar el hecho negativo, por otros aspectos.

Acompaño la agenda presidencial de la Dirección de Audiencias a cargo de Claudia Tassano quien la explicará. Puede verificarse allí que no existió esa reunión. Toda audiencia se registraba allí.

En el despacho presidencial no había aparatos de música, nunca se puso ahí música, ni clásica ni otra, ni fuerte ni baja. Pueden confirmarlo mis secretarios y edecanes cuya declaración ya ofrecí. Dice que la música era alta para que no se escuchara o grabara. Cómo podía oír él? Decir que se grabara en el despacho presidencial es algo sin sentido.

Al ingresar los concurrentes a una audiencia los introducía el edecán de turno quien los ubicaba en sus asientos y organizaba el servicio. Nunca se dejó a alguien de pie. El dice haberse quedado en la chimenea (es la chimenea que yo llamaba de Perón, porque él trasladó el despacho presidencial a ese lugar que era un jardín de invierno o comedor) y habla de esa chimenea redonda, pero es cuadrada.

Afirma que el Presidente De la Rúa por su modalidad siempre tenía audiencias cortas. Nada sabe de mis audiencias. Los edecanes podrán explicar que las había más o menos largas, y nunca cortas como él dice. La más breve era la despedida de un embajador.

Pedí que se pida el registro de ingresos a la Casa de Gobierno. Ignoro si llegó. Confirmará que no entraron. Debiera figurar también su salida del Senado que según recuerdo se anotaba.

Al describir la supuesta reunión, una vez dice que la frase “El justicialismo precisa otras cosas” fue de Genoud, otra vez dice que fue Alasino. Ese punto central, crítico, sobre el que se escribirá la historia de esos días y la actuación de un Presidente, no es un dato menor que admita esa contradicción esencial y descalificante.

Enseguida hay otra. Dijo al declarar que “en el trayecto” de vuelta al Senado Genoud le explicó cuál sería su rol. En intervenciones periodísticas posteriores cambió tiempo y lugar diciendo que eso fue ya de vuelta en el Senado en el despacho de Genoud y por lo tanto no en el trayecto (Fuego Cruzado 22dic03 con Longobardi): “Una vez que yo, luego de vuelto de esa famosa reunión voy al despacho del senador Genoud, me dice cuál va a ser mi rol en este tema. Yo me podía negar?”. Insisto con la gravedad de estos datos por las serias implicancias que encierran. Son manifestaciones públicas de la misma persona, demostrativas de una versión incoherente y contradictoria.

Es incoherente también al decir que fue invitado por cuestiones técnicas y luego, cuando éstas se analizan, no participar. Y no participa ni antes ni después, cuando hace entrar al Ministro Flamarique y vuelven a tratarse aspectos técnicos de la ley. Coincide esto con otra absurda inconsistencia al referir que el Presidente se retiró ingresando luego Flamarique y dejando a todos en el despacho presidencial. Es imposible, jamás se ha hecho, que el Presidente deje a los visitantes su público despacho para que sigan conversando allí sin él. Secretarios y edecanes podrán confirmar que nunca sucedió.

Omito contradicciones igualmente graves sobre otros aspectos, como si usó o no el ascensor en el departamento de Cantarero, o si en la SIDE lo esperaron abajo o arriba, quién llevó los paquetes, a quiénes vió, y otras más discutidas en la prensa. Seguro VS y los Sres. Fiscales ya las habrán advertido.

VII

OFRECE PRUEBA

Considero un derecho fundamental proponer pruebas para que los actos procesales que VS disponga cuenten con los elementos de juicio necesarios para confirmar lo expuesto. He querido hacerlo así, sin perjuicio de ulteriores ampliaciones, por el daño personal que la mera sospecha ocasiona y la gravedad pública del caso que afecta la actuación de un Presidente de la Nación.

La afirmación de que en el despacho presidencial se cometió algo irregular es falsa y debe ser destruída. Pido a VS que se diligencie toda la prueba para llegar a la verdad y que algo tan importante no se decida por hipótesis o suposiciones.

A ese fin, ofrezco como prueba:

La agenda presidencial y otras constancias si existieran, las que se requerirán a la Presidencia de la Nación y se preguntará a la ex Directora de Audiencias, Claudia Tassano, quien hoy se desempeña en el Senado de la Nación.

Informe de la Casa de Gobierno sobre ingresos y egresos en marzo y abril para ratificar que los supuestos asistentes a esa audiencia no vinieron.

Expediente sobre el decreto de reasignación de Partidas para la SIDE mencionado por el Dr. Terragno y su posterior publicación.

Actuaciones sobre el gasto para retiros voluntarios realizado por Jefatura de Gabinete durante la Gestión del Dr. Terragno.

Dictámenes de la Procuración del Tesoro sobre la SIDE durante la gestión del Dr. Ernesto Marcer.

Los Diarios personales de los doctores Antonio Cafiero y Rodolfo Terragno mencionados en autos, así como el libro del periodista Pandolfo citado que transcribe el primero parcialmente, y la Revista Debate que transcribe parcialmente el segundo, debiendo hacerse pericia sobre el último a fin de comprobar si corresponde a las fechas invocadas o es de reciente confección.

Los programas de radio y televisión citados cuya desgrabación acompaño sobre los que se pedirá informe de su autenticidad. Pongo a disposición del Tribunal su registro grabado. También el ejemplar de la Revista GENTE citado que contiene la entrevista al Sr. Pontaquarto.

Pido que se cite a los periodistas a cargo de los reportajes y a los entrevistados en cada caso, Dr.Terragno, Sr. Pontaquarto, etc, y se pida informe de autenticidad a Ejes de Comunicación SA, servicio de desgrabación.

Declaración testimonial de Leonardo Aiello, Ana Cernusco, Ricardo Ostuni, ex Secretarios privados del Presidente De la Rúa, y de los edecanes Sres. Oficiales Superiores Troncoso, Castro Madero y Macaya, todos los cuales serán citados por medio de la Secretaría General y Casa Militar de la Presidencia de la Nación.

Ofrezco también el testimonio de los empleados del Senado Nacional Roberto Abraham y Andrea Caruso, sobre el conocimieneto que tengan del Sr. Pontaquarto. También sobre ello ofrezco a Claudia Tassano quien además depondrá sobre las audiencias presidenciales.

Se requieran informes ambientales sobre el Sr. Pontaquarto en Luján y General Rodríguez, y se pida informe sobre su desempeño en el Club Español de aquella localidad.

Ofrezco también el expediente de su exoneración del Senado y el citado libro de Hernán López Echagüe, página citada.

VIII.

VENGO A DECIR

Es alta la responsabilidad de la justicia cuando está sometida a la presión del Gobierno y la prensa. Pero ha de ser mayor el peso de la verdad, la independencia de su criterio y su libertad de juicio. La opinión pública se induce y sólo la verdad permanece. Asistimos a un proceso con resonancia histórica que exige coraje y firmeza.

Se ha publicado mucho de la causa. Es increíble que pueda prescindirse de la materialidad del hecho, o que se actúe con parcialidad, o se anticipen juicios de valor. Es demagogia decir que hubo sobornos sin prueba. Es superficial atribuir responsabilidades por complacer.

Supe siempre que el servicio público implicaba renunciamiento y sacrificio. No imaginé que incluyera una persecución como la que padezco. Pero la afronto convencido de mi deber y mi conducta. Creo en la Justicia, y creo más en ella si está libre de presiones.

Esta causa ahora se dirige a mí, y afecta también a personas en quienes confié y encomendé altas responsabilidades de gobierno. Tuvieron siempre mi respaldo. Estoy seguro que no violaron la ley y que sufren como otros el ataque o la inculpación. Debe mirarse bien de donde viene, qué intereses se juegan, que fin existe.

La historia está llena de casos fabulados. El que refiere algo a un periodista y se oculta del juez, sin coraje para la verdad, no puede servir de prueba indirecta. No sirve un anónimo cobarde, ni la versión falsa compaginada y dirigida, llena de contradicciones, a que asistimos.

Fernando de Santibáñez realizó un gran esfuerzo de reducción de gastos reservados, supresión de subsidios y disminución de personal y eso despertó resentimientos. Flamarique fue un brillante Ministro convencido de su deber. Al Dr. Genoud lo conocí por años brillante senador y hoy lo veo sobreponiéndose a su mal para defenderse de la inesperada acusación.

Se instaló la sospecha. Se creó la conciencia de algo irregular. Y se somete al juicio inducido de la opinión pública hechos no comprobados pero fáciles de creer por el desprestigio del parlamento y la política.

Es tremendo que haya dos informes falsos de la SIDE con su conducción actual y que el Gobierno calle. Es penoso que un ex Jefe de Gabinete venga con insidias para crear una falsa impresión que sólo sirve a su rencor. Es grave que otro Jefe de Gabinete, el actual, quiera inducir a la Justicia.

Apliqué en mi vida y en mi Gobierno el máximo rigor ético. Hoy quieren destruirlo. Jamás ordené algo irregular. Jamás supe que algo irregular ocurriera. Nunca nadie demostró que eso pasara.

Es inadmisible la presión de querer imponer un criterio al Tribunal y reprochárselo si no lo sigue. Nadie es dueño de la verdad, que es una sola, reservada a Dios, y posible entre los hombres si se respetan la ley y la dignidad de la Justicia.

Estoy aquí, a disposición de ella, como lo estuve siempre. Estoy en el país, nunca me iré. Asumo los errores y los problemas a la vez que reinvindico la honestidad y el patriotismo. Fue un tiempo difícil, vivimos un tiempo difícil. Exige enaltecer las instituciones, los valores y el respeto. Respeté la independencia judicial. En mi Gobierno no hubo influencias. Reclamo igual trato para mí.

Frente a la magnitud del caso no se puede obrar a la ligera, por eso quise ser amplio pese al largo secreto judicial. Se causó ya un daño a la imagen de instituciones fundamentales. Puede ser reparado mediante decisiones justas, legales y objetivas.

Como lo manifesté en su momento, sigo a disposición de VS para cualquier aclaración complementaria y pido que se reciba la prueba que propongo.

SERA JUSTICIA.

Fernando de la Rúa

22 de Enero de 2004

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